Deportados

Esteban Pérez Pérez

Su historia

Esteban Pérez Pérez Nació el 26 de diciembre de 1910 en Portillo de Toledo, Toledo.
Deportado a Mauthausen el 19 de diciembre de 1941. Nº de prisionero 5.042.
Falleció el 15 de noviembre de 2014, en Narbona, con 103 años.

Miembro del partido comunista desde 1935, vivía en Madrid cuando se produjo el levantamiento contra la República; en ese momento se incorporó voluntario al Servicio de Vigilancia, Investigación y Seguridad.

Más tarde pasó a formar parte de la XV Brigada Internacional, siendo responsable de las fortificaciones. Luchó en Madrid, donde aprovechó un permiso para casarse con su novia, María. Participó en las principales batallas de la guerra, recibiendo una herida de bala en una mano. En febrero de 1939 cruzó la frontera para siempre. Tras pasar un tiempo en un hospital de Marsella, fue confinado en los campos franceses de Barcarès, Saint-Cyprien y Argelès. En el mes de diciembre se incorporó a una Compañía de Trabajadores Españoles.

Según su testimonio, fue capturado por los nazis en Dunkerque. Junto a miles de prisioneros de guerra atravesó a pie Bélgica, hasta llegar a Holanda; desde allí, en un largo viaje en barco, le enviaron a Alemania. Fue trasladado al stalag XVII-B hasta que fue deportado a Mauthausen. Al poco tiempo le destinaron al kommando Steyr, donde trabajó en una fábrica, pero enfermó porque se le hincharon las piernas y le transfirieron a la temible enfermería del campo principal. Gracias a un médico checo fue alertado de una de las consecuencias de permanecer en ese lugar: la inyección de gasolina con la que eliminaban a los prisioneros enfermos o extremadamente débiles. Esteban abandonó la enfermería y se unió a los prisioneros "útiles" para el trabajo.

Trabajó en la construcción de carreteras y vías de tren. También estuvo en el kommando Schlier, en Redl-Zipf, donde se fabricaba combustible para los misiles V1 y V2. En los momentos finales de la guerra hubo continuos bombardeos; los prisioneros fueron evacuados a pie hacia el campo de Ebensee, y en la carretera se toparon con el ejército americano. Al fin llegaba la libertad.

Esteban Pérez Pérez

Repatriado a Francia con un delicado estado de salud, pasó un año en el centro de reposo de Créteil.

Después de una larga separación se reencontró con su mujer, María, a la que había dedicado poesías escritas días después de la liberación; lo que no pudo hacer Esteban es conocer a su hijo, que murió cuando solo tenía cuatro años. Durante el tiempo transcurrido desde el inicio de la guerra de España, también había perdido a sus padres.

Sacó fuerzas de flaqueza para seguir adelante junto a María, con la que tuvo dos hijos más. Trabajó en la fábrica Renault, en la ciudad de Billancourt, hasta su jubilación. En 1970 se instaló en Montséret. Su mujer falleció y los últimos años de su vida los compartió con Thérèse. Ella no solo le ha cuidado; también ha luchado para que Esteban obtuviera el reconocimiento que merecía. Gracias al empeño de esta decidida mujer, en enero de 2014 Esteban fue nombrado Caballero de la Orden Nacional del Mérito. Posee, además, varias medallas otorgadas por el Gobierno francés, entre ellas la de deportado y la Cruz del Combatiente.

Ha regresado varias veces a Mauthausen, pero nunca volvió a su pueblo de Toledo.

Con la colaboración de l'Amicale française de Mauthausen