Antonio Trigo Ortega

Su historia

Antonio Trigo Ortega Nació el 14 de enero de 1920 en Almargen (Málaga)
Deportado a Mauthausen el 11 de septiembre de 1941. Nº de prisionero 5222
Trasladado a Gusen en octubre de 1941. Nº de prisionero 14.032
Fallecido en Gusen el 19 de noviembre de 1941

(Texto y fotografías facilitados por el investigador Diego Javier Sánchez Guerra)

Antonio vino al mundo un frío miércoles de 1920 en la población malagueña de Almargen, un pueblecito de interior situado en las lindes con la provincia de Sevilla que vivía esencialmente de la agricultura. Nacido en el seno de una familia humilde que trabajaba la tierra, su madre murió al año escaso de traerlo a la vida, por lo que su padre se mudó al cercano pueblo de Ardales, donde fundó una nueva familia de la que nacerían sus tres hermanos pequeños: Juan, José y Encarna. Antonio tuvo un hermano más del primer matrimonio de su padre, que se llamaba Felipe. Del segundo matrimonio de su progenitor tuvo otros hermanos que murieron a edad temprana, Juan y Andrés. Eran otros tiempos...

Antonio creció en una España convulsa, agitada social, política y económicamente, en la que la clase obrera había depositado ciertas esperanzas de cambio con el advenimiento de la II República. El golpe de Estado que perpetraron las clases conservadoras y reaccionarias, que dio al traste con todas las reformas que quería implementar el gobierno republicano y con un esperanzador futuro, le pilló en Ardales a la edad de 16 años. Ante el avance del frente de guerra y su instalación en las cercanas poblaciones de Teba y Campillos, se unió a las milicias republicanas junto con su amigo Rafael Bravo Páez. Antonio, al igual que miles de jóvenes españoles y contraviniendo los deseos de su padre, mintió en su fecha de nacimiento para poder ser admitido en el Batallón de Milicias Antifascistas de Málaga, más conocido como Batallón México, de orientación comunista y formado a finales de octubre de 1936.

Combatiente a los 16 años

Tras meses de pequeñas escaramuzas, el 3 de febrero de 1937 comenzó la batalla de Málaga. Los golpistas abrieron varios frentes en los que avanzaron rápidamente gracias a su superioridad táctica y técnica y, sobre todo, gracias al apoyo del Cuerpo de Tropas Voluntarias formado por miles de soldados italianos muy bien pertrechados y con material bélico de última generación. Antonio combatió a los golpistas desde determinadas posiciones en la zona de El Chorro y en el puerto del Viento, junto a la carretera de Ronda, entre otros lugares, pero la superioridad de los rebeldes era incontestable ante unos milicianos mal armados, mal pertrechados, mal organizados, con escasa formación y experiencia militares y abandonados a su suerte por las autoridades malagueñas y por el gobierno de la II República. Antonio hubo de retirarse junto con su batallón y otros miles de milicianos tomando el camino de la carretera de Málaga a Almería, por donde huían desesperadamente más de dos centenares de miles de personas mientras eran bombardeadas desde la costa por varios destructores rebeldes y acribillada por la aviación fascista desde el aire.

Hablamos de la Desbandá, uno de los episodios más salvajes y despiadados de la Guerra Civil española perpetrado por los golpistas donde murieron miles de personas sin que hasta la fecha se tenga certeza absoluta de cuántas. Los batallones México y Metralla cubrieron como pudieron la retirada de los que huían hacia Almería, adonde llegaría exhausto Antonio.

Antonio Trigo Ortega

Nada claro sabemos de él hasta que descubrimos que ingresó en el Cuerpo de Carabineros en febrero de 1938 en Valencia, al igual que su inseparable amigo Rafael Bravo Páez. A ellos se les une otro personaje, Juan Padilla Niebla, del que no tenemos más datos y que aparece en una foto-postal minutera con el sello de TARJETAS CARCELLER-Rápidas abrazado a un sonriente Antonio de aspecto prematuramente envejecido. Es muy posible que esta foto se tomara en la ciudad del Turia y fuese enviada a su familia, haciendo constar el nombre de su madre de adopción: Mariana, con el siguiente mensaje en el reverso:

Camarada Antonio Trigo Ortega
MR MARIANA
Juan Padilla Niebla

En el anverso, a pie de foto, quedan restos de escritura, pero está tan estropeada que desgraciadamente no se puede apreciar el contenido del mensaje. Imaginamos que Antonio y sus compañeros debieron participar en distintas batallas y acciones de guerra, pero al no saber las brigadas en las que estaban integrados, es imposible conocer de forma certera cuales fueron los frentes en los que prestaron servicio. Lo que sí sabemos es que, a primeros de febrero de 1939 y tras la caída de Cataluña, Antonio y su amigo Rafael atravesaron la frontera con Francia junto a más de medio millón de personas que buscaban refugio en el país vecino.

Exiliado y prisionero de guerra

En la frontera gala a Antonio, al igual que a los otros miles de combatientes, le despojaron de sus armas y de algunos efectos personales y lo condujeron, muy probablemente, a La Tour de Carol y poco más tarde al fuerte de Mont Louis. Desde ese lugar sería enviado al campo de Le Vernet d´Ariège, entre las poblaciones de Le Vernet y Saverdun. Se trataba de un campo levantado durante la Gran Guerra para alojar militares coloniales del ejército francés y, más tarde, prisioneros alemanes. Durante el período de entreguerras funcionó como almacén militar y tras la Guerra Civil Española, como centro de internamiento de miles de combatientes de la División Durruti y de las Brigadas Internacionales.

Desde Le Vernet, en unas condiciones inhumanas y deplorables, torturados por el frío, el hambre, la falta de higiene y los malos tratos de los guardias franceses, Antonio y Rafael escribieron el dos de junio de 1939 a sus familias en Ardales en el mismo papel, por ambas caras y con tinta roja, para ahorrar tanto en papel como en sello. De sus letras se desprende, además de la desesperada situación en la que vivían, el dolor por la larga y traumática separación de sus familiares. Aún en esos trágicos momentos, ambos guardaban la esperanza de volver a España y de reunirse con sus familias. Sin embargo, por lo que sabemos, el día 30 de junio de ese mismo año ambos se integraron más o menos voluntariamente en una Compañía de Trabajadores Españoles y fueron enviados al campamento militar de Camp de Mailly, en la región de Champaña-Árdenas, no muy lejos de París ni de la frontera alemana.

En Camp de Mailly le perdemos la pista a Rafael Bravo Páez. Aquí se evapora su buen e inseparable amigo ardaleño. Pero a Antonio nos lo volvemos a encontrar en el fronstalag nº 211 de Saarburg (Alemania), donde debió recalar en el verano de 1940 tras la invasión alemana. De allí fue trasladado a otro campo de prisioneros de guerra, el frontstalag nº 180 de Amboise (Francia), población muy cercana a la ciudad de Tours. En este campo de tránsito hacia el infierno concentracionario nazi, pasó varios meses padeciendo frío, hambre y necesidad. Sin embargo, su estancia debió hacerse algo más llevadera gracias a la complicidad de la población local, que ayudaba a los prisioneros proporcionándoles comida y ropa de forma clandestina. El campo de Amboise se cerró en marzo de 1941, pero la Wermacht lo volvió a abrir en 1943 dándole el uso de almacén de víveres y suministros para el ejército alemán. Tras la liberación de Francia, se empleó como campo de prisioneros de guerra alemanes. En 1947 fue desmantelado y de él sólo quedan viejos recuerdos, antiguas fotos y la memoria de muchos de sus prisioneros recogidas, por fortuna, en varias publicaciones. Una placa memorial ubicada en una zona donde estuvo el campo, sirve de recordatorio.

Deportación, muerte fulminante y memoria

Tras la clausura de este frontstalag, Antonio fue llevado al stalag de Salzburgo (Wehrkreis XVIII), no sabemos en qué circunstancias, en enero de 1941. A veces los prisioneros, desde los frontstalags debían realizar unas largas marchas a pie que podían durar días o semanas, hasta llegar a su destino. Otras veces las marchas eran combinadas con traslados en tren. En este stalag permaneció varios meses, recibiendo un número de prisionero: el 3474. Sabemos que los prisioneros de este campo eran llevados a trabajar en la agricultura, en granjas y en ciertas industrias, y suponemos que Antonio, trabajador del campo como era, debió desempeñar determinadas faenas en la agricultura durante sus meses de cautiverio en este lugar. También sospechamos que quizás pudiera mandar alguna carta a sus familiares, porque ellos tenían constancia de que se encontraba cautivo de los alemanes. En este campo de prisioneros permaneció hasta el día 9 de septiembre de 1941, en el que, junto con otros 39 compañeros más procedentes del mismo stalag y tras dos días de ajetreado viaje en tren, fue llevado a Mauthausen.

Pensamos que Antonio debió llegar muy debilitado y con la salud bastante quebrada porque poco después, en octubre de ese mismo año, fue transferido al subcampo de Gusen, el "matadero" de españoles, donde le asignaron un nuevo "nombre", el 14.032. Según los documentos del campo, Antonio perdió la vida un gélido miércoles, casualmente, 19 de noviembre de 1941. Tenía 21 años. En el registro de defunciones se apuntó la hora de su deceso, las 14:50 horas, y la supuesta causa de la muerte, nefritis, si bien no podemos estar seguros de que sea verdad, dado que en la mayoría de las ocasiones la muerte podía haber sido causada de forma violenta a pesar de que se registrara por alguna enfermedad.

Los hermanos de Antonio que viven a día de hoy, Juan y Encarna, no dejan pasar un día sin que su presencia acuda a sus corazones, al igual que sus padres y su hermano José hasta el fin de sus días. Y no han sido los únicos en estos años; Antonio tenía una novia en Ardales y aunque la guerra los separó, ella nunca pudo olvidarlo. A pesar de que acabó emigrando a Barcelona y emprendiendo una nueva vida creando una nueva familia, ella jamás dejó de quererlo y de recordarlo. No perdió el contacto con la familia de Antonio hasta que murió hace pocos años, ya a una edad muy avanzada.

Con la colaboración de l'Amicale française de Mauthausen