Portada Antonio Hernández Ferroviario, carabinero, deportado…

Ferroviario, carabinero, deportado…

De √©l solo conoc√≠amos su nombre, Antonio Hern√°ndez Mar√≠n, unos pocos datos personales y que hab√≠a estado cautivo en Mauthausen. Partiendo casi de la nada, y con una exhaustiva investigaci√≥n, hemos podido trazar sus pasos; desde su lucha en la guerra de Espa√Īa, su exilio en Francia, su participaci√≥n en la Segunda Guerra Mundial, su captura y traslado a los campos de prisioneros alemanes, su deportaci√≥n al campo de concentraci√≥n de Mauthausen, su regreso a Francia y su fallecimiento.

De las huertas de Murcia a Mauthausen

En Molina de Segura, en el seno de una familia de jornaleros y ferroviarios, naci√≥ un caluroso 24 de agosto de 1907 Antonio Hern√°ndez Mar√≠n. Su fecha oficial de nacimiento se consign√≥ con seis d√≠as de retraso, el 30, tal y como consta en su certificado de bautismo expedido en la iglesia parroquial de Nuestra Se√Īora de la Asunci√≥n.

En la puerta de su casa junto a su madre y sus hermanos.

Junto a sus seis hermanos, Carmen, Pedro, Amparo, Josefa, Manuela y Francisco, creci√≥ entre las huertas cercanas a la localidad de Alcantarilla. Su padre, ferroviario de profesi√≥n, falleci√≥ cuando sus hijos a√ļn eran muy j√≥venes. Seg√ļn recuerdan algunos familiares, muri√≥ en un tr√°gico accidente que sufri√≥ el tren en el que viajaba.

Antonio y dos de sus hermanos heredaron la afici√≥n por los ferrocarriles. En 1932, el diario La Verdad de Murcia publicaba una llamativa noticia. El guardabarreras del paso a nivel de Alcantarilla, Antonio Hern√°ndez Mar√≠n, hab√≠a sido denunciado por los da√Īos que hab√≠a sufrido un veh√≠culo, conducido por un ch√≥fer, y en el que viajaba un ciudadano de la alta sociedad de la provincia. No sabemos qu√© consecuencias legales tuvo este incidente para Antonio, pero nos permite confirmar que antes de la guerra trabajaba para la compa√Ī√≠a ferroviaria M.Z Y A. (de Madrid a Zaragoza y Alicante).

Voluntario para defender la Rep√ļblica

En el momento en que una parte del Ej√©rcito liderada por Franco y otros militares fascistas se sublevaron contra el Gobierno democr√°tico, Antonio Hern√°ndez militaba en el Partido Socialista. Es muy probable que se incorporara inmediatamente a las milicias populares, aunque el primer documento oficial del Ej√©rcito republicano en el que consta su nombre es de noviembre de 1936. Entre esa fecha y enero de 1937 ingres√≥ en el Cuerpo de Carabineros, donde se integr√≥ en el grupo de Artiller√≠a. Gracias a los documentos oficiales, sabemos que su primer destino b√©lico fue en la 5¬™ Brigada Mixta, que se despleg√≥ en Madrid para defender la capital del aparentemente imparable avance rebelde. La 5¬™ B.M. particip√≥ en diversas batallas en torno a la Ciudad Universitaria y otros lugares del frente de Madrid como el Jarama. Seg√ļn consta en un informe remitido al teniente coronel Rojo por el comandante en jefe de la Brigada, en noviembre de 1936 el grupo de artiller√≠a lo dirig√≠a el comandante Cuesta y contaba con 5 piezas calibre 7'7 y otras 6 piezas calibre 7'5. Conocemos muchos otros detalles de las peripecias de esta unidad artillera por el testimonio de uno de sus miembros, el argentino Luis Casas, que escribi√≥ sus memorias en el libro Sangre y tragedia. Seg√ļn relata Casas, la bater√≠a artillera de la 5¬™ Brigada Mixta se ubic√≥, a finales de 1936, en la mism√≠sima plaza de Moncloa. Sus mandos ocuparon las instalaciones de la antigua f√°brica de perfumes GAL, donde hoy se levanta el c√©lebre complejo de ocio y residencial ¬ęGalaxia¬Ľ. Los objetivos en los que centraba sus ataques la bater√≠a eran los alrededores del Cl√≠nico y de la Ciudad Universitaria. La unidad sufri√≥ numerosas bajas como consecuencia de los bombardeos a√©reos y los obuses lanzados desde la zona fascista.

Junto a una pieza de artiller√≠a y varios de sus compa√Īeros. Antonio aparece agachado a la derecha de la imagen.

Existe una laguna documental que no nos permite asegurar cu√°l fue el destino de Antonio entre agosto de 1937 y julio de 1938. Todo apunta a que, la mayor parte del tiempo, sigui√≥ en el grupo de Artiller√≠a de la 5¬™ Brigada Mixta. Eso le habr√≠a supuesto permanecer en el frente de Madrid hasta noviembre de 1937. En esa fecha, su unidad fue enviada a Olot, donde pas√≥ escasos d√≠as para, finalmente, instalarse en Castell√≥n, en la retaguardia. Alojados en la Escuela de Clases para el Ej√©rcito, los miembros del grupo sufrieron constantes bombardeos. Uno de sus d√≠as de gloria fue en el que protagonizaron un desfile delante del l√≠der laborista brit√°nico Clement R. Attlee. Una visita diplom√°tica que levant√≥ muchas expectativas entre las autoridades republicanas pero que no sirvi√≥ para cambiar la pasividad e indiferencia con que las democracias europeas afrontaron la guerra de Espa√Īa.

En julio de 1938 La Gaceta de la Rep√ļblica recog√≠a el ascenso a cabo de Antonio, dentro del batall√≥n n√ļmero 47. Dicho batall√≥n pertenec√≠a a la XII Brigada Internacional. Seg√ļn el profesor e historiador Carlos Engel, lo m√°s probable es que se incorporara a esta Brigada unos meses antes, durante la primavera: ¬ęLa XII Brigada Internacional hab√≠a sido muy diezmada en los √ļltimos combates en que hab√≠a participado. Por ello tuvo que ser reconstruida con soldados y mandos espa√Īoles¬Ľ, nos explica Engel.

La reorganizaci√≥n culmin√≥ en julio de 1938, cuando parti√≥ hacia el frente del Ebro. All√≠, seg√ļn diversas fuentes, entre ellas el propio Engel, la XII B.I. particip√≥ de forma significativa en la batalla del Ebro, entrando en acci√≥n el 14 de agosto en medio de un feroz contraataque contra los carlistas del general Garc√≠a Vali√Īo. En septiembre intervino en nuevos combates que se saldaron con un gran n√ļmero de bajas. La brigada fue retirada el d√≠a 23, para poder repatriar a los extranjeros. El 1 de octubre se form√≥ una nueva 12¬™ Brigada Mixta, estrictamente compuesta por mandos y efectivos espa√Īoles. A finales de 1938, el batall√≥n 47 se integr√≥ en la 228 Brigada Mixta, organizada con batallones del Cuerpo de Carabineros, donde permaneci√≥ el resto de la contienda. Carlos Engel explica el porqu√© de este cambio: ¬ęCuando se deshicieron las Brigadas Internacionales en octubre del 38, los efectivos espa√Īoles que se encontraban en ellas se incrustaron en otras brigadas. Adem√°s, se utiliz√≥ a los batallones m√°s fogueados para formar nuevas Brigadas Mixtas como lo era la 228¬Ľ. A esta brigada se le encarga la defensa de un sector del Bajo Ebro pero apenas tuvo tiempo y medios para combatir. Ante el avance de las tropas franquistas, se vio obligada a abandonar Espa√Īa por Puigcerd√°. Seg√ļn un documento de la prefectura de polic√≠a de Par√≠s, Antonio Hern√°ndez cruz√≥ la frontera el d√≠a 10 de febrero de 1939.

Exilio y Segunda Guerra Mundial

Seg√ļn atestiguan varios compa√Īeros de su batall√≥n, los gendarmes franceses les confinaron en el campo de Bourg-Madame. En este lugar tuvieron que permanecer acampados, en unos prados junto al ganado, sufriendo durante semanas un fr√≠o espantoso. Antonio fue posteriormente trasladado al campo de concentraci√≥n de Vernet d'Ari√®ge. Se trataba de un recinto disciplinario en el que la ¬ędemocracia¬Ľ francesa confin√≥ a m√°s de 15.000 republicanos. Se ha dicho que la mayor√≠a eran miembros de la Columna Durruti y que fue su ideolog√≠a anarquista la que llev√≥ a las autoridades galas a considerarles extremadamente peligrosos y, por ello, encerrarles en este duro campo. La verdad es que, junto a los anarquistas, hab√≠a miles de soldados, civiles e incluso ni√Īos que, simplemente, hab√≠an huido de las represalias del bando fascista. Un m√≠nimo de 215 internos murieron en Vernet por el fr√≠o, el hambre, las enfermedades‚Ķ, en definitiva, por las lamentables condiciones de vida que se sufr√≠an en √©l, al igual que en otros campos franceses. La masificaci√≥n en Vernet fue tal que unos 5.000 hombres, entre ellos Antonio, fueron trasladados hasta la cercana localiad de Maz√®res. All√≠, en el interior de una vieja f√°brica de ladrillos abandonada llamada Carr√®re, tuvieron que malvivir durante varias semanas. Finalmente, alrededor de septiembre de 1939, Antonio fue trasladado al campo de Septfonds, donde el Gobierno franc√©s concentr√≥ a m√°s 16.000 espa√Īoles. Seg√ļn el testimonio de los supervivientes, las condiciones de vida eran m√°s que precarias y los malos tratos, frecuentes. En este lugar se reunieron, sin a√ļn ellos saberlo, buena parte de los espa√Īoles que acabar√≠an en Mauthausen. El fot√≥grafo Francesc Boix; los dirigentes comunistas Manuel Razola y Mariano Constante; y otros republicanos que sobrevivir√≠an al campo y dar√≠an testimonio del horror all√≠ vivido como Jos√© S√°ez Cutanda, Ramiro Santisteban, Marcelino Bilbao, Josep Figueras, Ram√≥n Bargue√Īo, Manuel Alfonso Ortells, Antonio Luj√°n y Alfonso Maeso.

Todos los republicanos llevaban meses siendo humillados por los gendarmes y los soldados franceses. Recib√≠an todo tipo de presiones para que volvieran a Espa√Īa. Sin embargo, especialmente despu√©s de la declaraci√≥n de guerra a Alemania ese mes de septiembre, los oficiales galos trataron de reclutarles. ¬ęAlistaos al Ej√©rcito franc√©s. El enemigo es el mismo fascismo contra el que luchasteis en Espa√Īa¬Ľ. Ese mensaje no calaba en unos hombres maltratados y vilipendiados por una naci√≥n que les hab√≠a dado todo menos Libert√©, Egalit√© y Fraternit√©. Por ello la mayor√≠a acabaron siendo alistados a la fuerza.

No sabemos si voluntariamente para huir de la miseria de Septfonds u obligado, Antonio Hern√°ndez se alist√≥ en la 25¬™ Compa√Ī√≠a de Trabajadores Espa√Īoles (CTE) del Ej√©rcito franc√©s. Gracias a los documentos que se conservan en los archivos del Ministerio de Defensa galo, podemos precisar cu√°l fue el devenir de esta unidad. Se hab√≠a formado en el mes de marzo o abril, muy probablemente en el campo de Barcar√®s. Sus componentes recibieron adiestramiento en el campo militar de Suippes, perteneciente a la Sexta Regi√≥n Militar. Durante meses fue perdiendo hombres que decidieron regresar a Espa√Īa o fueron declarados incapaces para el servicio. Por ese motivo, a finales de noviembre de 1939 fue reforzada con republicanos de Septfonds. Entre ellos estaba Antonio Hern√°ndez. Seg√ļn el relato de algunos compa√Īeros, la guardia m√≥vil les llev√≥ en camiones hasta la estaci√≥n de Toulouse. Desde all√≠, a bordo de vagones para el transporte de ganado de ¬ę8 caballos, 40 hombres¬Ľ, fueron trasladados a la L√≠nea Maginot, junto a la frontera con Alemania. La 25¬™ fue asignada al IV Ej√©rcito, junto a la 22¬™, 23¬™, 24¬™ y 26¬™. Las cinco unidades formaban el Grupo I de Compa√Ī√≠as de Trabajadores Espa√Īoles, que comandaba el capit√°n franc√©s Marceaux. En los meses siguientes llegaron m√°s compa√Ī√≠as y se produjeron diversas reorganizaciones, pero la 25¬™ CTE siempre estuvo encuadrada en el mismo grupo y con el mismo mando. En enero de 1940 sabemos que Antonio Hern√°ndez y el resto de compa√Īeros de la 25¬™ estaban trabajando en una explotaci√≥n agr√≠cola de la localidad de Leyviller (a 20 kil√≥metros de Morhange que era donde ten√≠a el cuartel general el Grupo I). En febrero parece que se traslad√≥ a otro trabajo, no sabemos de qu√© tipo, en la cercana localidad de Altviller. El 25 de ese mes fue nuevamente trasladada a la importante ciudad de Cappel, donde permaneci√≥ hasta la invasi√≥n del ej√©rcito nazi. Por el testimonio de otros compa√Īeros de unidades ¬ęhermanas¬Ľ como la 26¬™, sabemos que los espa√Īoles levantaron fortificaciones y contribuyeron a reforzar la L√≠nea Maginot.

El 10 de mayo de 1940 Alemania inici√≥ la invasi√≥n de los Pa√≠ses Bajos y Francia. En la zona en que se encontraba Antonio la situaci√≥n era de relativa calma. Hab√≠a algunos bombardeos, pero el frente se situaba muchos kil√≥metros al norte. Hitler hab√≠a decidido no asaltar la L√≠nea Maginot sino rodearla por su extremo superior. El desastre militar aliado fue total. Cuando las tropas alemanas ya hab√≠an tomado buena parte de Francia se dirigieron hacia el sur, la zona en que se encontraba Antonio y m√°s de 12.000 espa√Īoles. El 7 de junio, en un intento por seguir controlando la situaci√≥n, el Alto Mando franc√©s ejecut√≥ el repliegue de m√°s de 2.200 espa√Īoles, entre ellos estaba Antonio. Nueve CTE (22¬™, 23¬™, 24¬™, 25¬™, 26¬™, 27¬™, 30¬™, 32¬™ y 33¬™) fueron alejadas de la frontera y, tras recorrer en tren 180 kil√≥metros, se desplegaron en las cercan√≠as de la localidad de Sainte-Menehould. Otros 10.000 republicanos permanecieron en la L√≠nea Maginot. Para unos y otros la suerte estaba echada. Entre ese d√≠a y el 11 de junio, en que cay√≥ la ciudad de Reims, se inici√≥ una aut√©ntica desbandada. La mayor√≠a de los oficiales franceses desaparecieron. Los espa√Īoles, junto a miles de soldados galos, emprendieron una ca√≥tica huida hacia el este y el sur buscando alejarse de los alemanes.

Antonio estaba entre esa masa desesperada que trataba de llegar a pie hasta Suiza. Sin embargo, la mayor parte de ellos fueron rodeados por el ej√©rcito alem√°n en la llamada ¬ęBolsa de los Vosgos¬Ľ en la regi√≥n del mismo nombre. Antonio fue capturado cerca de la localidad de St. Maurice sur Moselle. Hab√≠a caminado m√°s de 230 kil√≥metros huyendo de los nazis. Solo le quedaban 55 kil√≥metros para llegar a Suiza. Lo que no sab√≠a es que, de haber logrado su objetivo, no le habr√≠a servido para nada ya que las autoridades imped√≠an el paso a los espa√Īoles y les pon√≠an a merced de los alemanes.

Prisionero de guerra

No es posible dar una fecha exacta de su captura por los soldados alemanes. En diversos documentos, el propio Antonio Hern√°ndez ha situado ese d√≠a entre el 13 y el 28 de junio. En cualquier caso, lo que es seguro es que, tras ser apresado, fue trasladado a pie hasta la ciudad de √Čpinal. All√≠ los nazis establecieron un frontstalag, un campo de prisioneros provisional en el que se registraba a los cautivos, se les organizaba por nacionalidad y se les enviaba a su destino definitivo. En el caso de Antonio ese supuesto ¬ędestino definitivo¬Ľ fue el stalag VIII-C, ubicado en la lejana localidad de Sagan (hoy llamada Zagan y perteneciente a Polonia).

A finales de junio o principios de julio, Antonio lleg√≥ a ese gran campo de prisioneros de guerra, despu√©s de recorrer a pie y en tren 930 kil√≥metros desde la ciudad de √Čpinal. A su llegada recibi√≥ el n√ļmero de prisionero 56.852. Junto a √©l llegaron otros 750 espa√Īoles y varios miles de franceses. Este lugar pasar√≠a, a√Īos m√°s tarde, a ser mundialmente conocido porque un campo anexo, el Luft III, fue el escenario de la c√©lebre ¬ęgran evasi√≥n¬Ľ. Seg√ļn los prisioneros espa√Īoles que pasaron por Sagan el trato no era malo y la comida aceptable. Los presos trabajaban en tareas agr√≠colas y, lo que es m√°s importante, se les trataba como a prisioneros de guerra de acuerdo a la Convenci√≥n de Ginebra. Antonio debi√≥ pensar que no era un mal lugar para aguardar el final de la contienda. Ten√≠a, adem√°s, junto a √©l a su gran amigo Antonio Cebri√°n Calero. Un joven manchego, nacido en la localidad albacete√Īa de Bormate, con el que hab√≠a coincidido en la 25¬™ CTE.

Todo cambi√≥ el 1 de octubre de 1940. Antonio y el resto de republicanos de Sagan vieron entrar en el campo a agentes de la Gestapo. Solo unos d√≠as antes, el ministro de la Gobernaci√≥n de Franco, Ram√≥n Serrano Su√Īer, se hab√≠a reunido con Hitler y con Himmler en Berl√≠n. ¬ęCasualmente¬Ľ, tras la visita del dirigente franquista, la Oficina de Seguridad del Reich curs√≥ una directiva por la que ordenaba que todos los prisioneros espa√Īoles fueran trasladados a campos de concentraci√≥n.

Uno por uno los republicanos fueron fotografiados e interrogados. A finales de noviembre los 750 espa√Īoles fueron separados de los prisioneros franceses, holandeses y brit√°nicos, y conducidos a la estaci√≥n de ferrocarril. A bordo de un tren volvieron a atravesar toda Alemania para llegar hasta el stalag XII-D, levantado junto a la ciudad de Trier. Cruzaron sus puertas el 28 de noviembre. All√≠ hab√≠a prisioneros de guerra brit√°nicos y, sobre todo, franceses. Durante algo m√°s de mes y medio permanecieron separados del resto de los presos. Para los espa√Īoles solo era un lugar de tr√°nsito hacia otro destino a√ļn peor.

Mauthausen

El 22 de enero de 1941 los soldados alemanes les obligaron a subir a bordo de un tren con rumbo desconocido. A los espa√Īoles de Sagan, parece que se les uni√≥ un pu√Īado de republicanos que se encontraban internados en Trier. Algunos de los pasajeros pensaban que les llevar√≠an a Espa√Īa. Otros, los m√°s optimistas, cre√≠an que iban rumbo a la Francia de Vichy. El viaje dur√≥ tres d√≠as, api√Īados en vagones de ¬ę8 caballos, 40 hombres¬Ľ aunque, en realidad, iban m√°s de 100 personas en cada uno de ellos. Apenas ten√≠an comida ni agua y no se les permit√≠a bajar en ning√ļn momento. Un viejo cubo hac√≠a las veces de retrete, que vert√≠a su pestilente contenido con los vaivenes del convoy. El 25 de enero a las dos de la madrugada llegaron a la estaci√≥n de Mauthausen. De los 775 asustados espa√Īoles que iban a bordo, solo 180 sobrevivir√≠an a su paso por el campo de concentraci√≥n.

Antonio vio muy pronto la primera prueba de que el futuro iba a ser muy negro. Quienes les recib√≠an en el and√©n no eran soldados del ej√©rcito sino miembros de las SS. Sus gritos y los ladridos de sus perros atemorizaban a los exhaustos viajeros. A empujones y golpes les obligaron a formar en fila de a cinco y les obligaron a caminar. Atravesaron el peque√Īo pueblo de Mauthausen que, a esas horas, se encontraba en calma. Los SS cesaron en sus gritos durante esos primeros metros de marcha. En cuanto las √ļltimas viviendas quedaron atr√°s, los aullidos de los animales y los ladridos de los perros resonaron nuevamente en los o√≠dos de los espa√Īoles. Seg√ļn relatan los supervivientes de este convoy, un veh√≠culo alem√°n abr√≠a paso a la columna iluminando el camino con sus focos. Los presos ca√≠an al suelo por agotamiento y a consecuencia del hielo que cubr√≠a el empinado sendero. Los SS golpeaban sin piedad al ca√≠do o al rezagado hasta que lograba unirse a sus compa√Īeros. El que no lo consegu√≠a, era asesinado de un disparo en la cabeza. Antonio trat√≥ en todo momento de no separarse de su amigo Antonio Cebri√°n.

Al llegar a la cima de la colina, vieron el gran muro de piedra de Mauthausen. Accedieron a los garajes de los SS por una puerta que recordaba as√≠, Antonio, a√Īos despu√©s: ¬ęEn la parte superior de la misma se alzaba amenazadora una gigantesca √°guila imperial que con las alas desplegadas, de tres metros de envergadura, oprim√≠a entre sus enormes garras la simb√≥lica cruz gamada del fascismo alem√°n¬Ľ. A√ļn impresionado por la visi√≥n, subieron las escaleras y entraron por la puerta principal.

Sus compa√Īeros de convoy recuerdan que el n√ļmero dos del campo, el capit√°n de las SS George Bachmayer, fue el encargado de recibirles. Tras ser obligados a formar delante de √©l, Bachmayer se dirigi√≥ a ellos, con la ayuda de un int√©rprete, y les dej√≥ claro cu√°l iba a ser su destino: ¬ęHab√©is entrado por la puerta, pero de aqu√≠ solo saldr√©is por la chimenea del crematorio¬Ľ.

Antonio tuvo despu√©s que desnudarse y sufrir un nuevo tormento en la ducha. Los chorros de agua hirviendo y agua helada se suced√≠an, mientras los SS les miraban y re√≠an desde el otro lado de la puerta. Escaldados y agotados pasaron por las manos de los barberos, que con cuchillas desgastadas, les quitaron hasta el √ļltimo pelo del cuerpo y buena parte de la piel. Despu√©s, recibieron el uniforme rayado y el tri√°ngulo azul con la ¬ęS¬Ľ en el centro que les identificaba como ¬ęrojos espa√Īoles¬Ľ. Un grupo de presos-secretarios anotaron sus datos personales en los libros de registro. Antonio fue inscrito como ¬ęeisenbahner¬Ľ, ferroviario, y recibi√≥ el n√ļmero de prisionero 4.443. Este n√ļmero hab√≠a pertenecido hasta el d√≠a anterior al madrile√Īo Jos√© Fontanet Moreno, que fue trasladado a Gusen donde fallecer√≠a el 10 diciembre de ese mismo a√Īo. Antonio Cebri√°n luci√≥ en su uniforme el 4.442, solo un n√ļmero menos que Antonio Hern√°ndez. Est√° claro que los dos amigos hab√≠an logrado mantenerse juntos durante todo el camino hacia el infierno.

La vida en el campo

Los datos que conocemos de su estancia en Mauthausen provienen tan solo de dos fuentes: los pocos escritos que dej√≥ tras su muerte y las fichas de prisionero que se conservan en los archivos de Mauthausen y del International Tracing Service. Antonio durmi√≥ las primeras noches en la barraca 18 dentro del llamado campo de cuarentena. Junto a sus compa√Īeros de Sagan y aislado del resto de prisioneros, pas√≥ los primeros d√≠as aprendiendo las normas concentracionarias, alisando la nieve con sus pies y someti√©ndose a los castigos y burlas de los kapos y los SS.

Pasado el periodo de cuarentena fueron trasladados al campo central. La mayor parte de los espa√Īoles estaban en las barracas 11, 12 y 13. Antonio Hern√°ndez explica en sus escritos que su primer destino fue en el ¬ęMaura-Comando¬Ľ. As√≠ llamaban los espa√Īoles al grupo de trabajo de alba√Īiles (Maurer kommando en alem√°n). Debi√≥ participar en los trabajos de construcci√≥n del propio campo durante algunas semanas. Este destino no figura en su ficha de prisionero, que s√≠ recoge su segundo y terrible trabajo: ¬ęW.G.¬Ľ. Wiener Graben, el nombre de la cantera de Mauthausen. Y dentro de ella en ¬ęBruch III¬Ľ, algo as√≠ como la ¬ęgrieta III¬Ľ. En aquellos tiempos el trabajo en la cantera consist√≠a en picar piedras y transportarlas en carretillas. Una vez al d√≠a, al finalizar la jornada, Antonio y sus compa√Īeros ten√≠an que subir los irregulares pelda√Īos de la empinada escalera de la cantera cargados con una piedra de entre 30 y 50 kilos de peso. As√≠ lo describ√≠a √©l mismo en uno de sus poemas:

¬ęHermano de infortunio, ¬Ņno te acuerdas
de aquella escalera pronunciada,
cuando subíamos como esqueletos, a manadas,
contando los pelda√Īos con el peso de la piedra?
¬ŅNo te acuerdas de aquellos d√≠as de invierno
en aquella cantera ensangrentada,
cuando los cabos, a palos y a patadas,
nos hacían desear las delicias del infierno?
¬ŅNo te acuerdas de aquellas macabras vagonetas
empujadas por aquella maquinilla diminuta
que a palos se cargaban y seguían su ruta
llev√°ndose la piel de espaldas esquel√©ticas?¬Ľ


Antonio pas√≥ casi cuatro a√Īos en la cantera, o as√≠ al menos consta en su ficha de prisionero. Sus compa√Īeros espa√Īoles le llamaban el Murciano. Sin duda pas√≥ los peores momentos en 1941 y 1942, cuando fueron asesinados la inmensa mayor√≠a de los espa√Īoles. El hambre era tan atroz que, con su buen amigo Cebri√°n, llegaron a protagonizar un acto de canibalismo. Sin saberlo o, quiz√°s, sin quererlo saber, comieron los intestinos de unos prisioneros jud√≠os que hab√≠an sido asesinados por los SS.

En octubre de 1941, su amigo Cebri√°n no pudo m√°s y se ofreci√≥ voluntario para ir a Gusen. Muchos prisioneros pensaban que no pod√≠a haber nada peor que Mauthausen. Se equivocaban. Cebri√°n pag√≥ el error con su vida como escribi√≥, tiempo despu√©s, Antonio Hern√°ndez: ¬ęJam√°s olvidar√© hermano Cebri√°n, como no te olvido a ti, que dej√°ndome en aquel siniestro campo marchaste a Gusen creyendo mejorar tus penas. Tu suerte se agrav√≥ en el cambio de lugar y t√ļ, hecho de roble en los espaciosos campos de la Mancha, sucumbiste como un cordero ante el lobo carnicero¬Ľ. Poco m√°s de un mes aguant√≥ Cebri√°n en Gusen. El 14 de noviembre sali√≥ del campo, tal y como hab√≠a predicho el siniestro Bachmayer, a trav√©s de la chimenea.

Mauthausen - ex presos en el crematorio despues de la liberacion

Precisamente el recuerdo del humo del crematorio persigui√≥ a Antonio durante el resto de su vida. A sus familiares siempre les narraba una de las escenas que m√°s le impresion√≥ en Mauthausen. Fue el d√≠a que encontr√≥ a un hombre llorando y aspirando en√©rgicamente el aire viciado por ese humo cargado de cenizas. Antonio le pregunt√≥ lo que hac√≠a. El hombre le contest√≥: ¬ęEstoy respirando lo que queda de mi familia¬Ľ.

Antonio sobrevivi√≥ robando y comiendo peladuras de las patatas. En relatos poco concretos y demasiado olvidados explic√≥, a√Īos despu√©s, que estuvo dos veces a punto de ser ejecutado. En una de ellas, en que probablemente se encontraba en la enfermer√≠a, le seleccionaron para ser liquidado. Se salv√≥ porque el prisionero que ocupaba la cama de al lado falleci√≥ y con √©l los SS cubrieron el cupo de muertos por ese d√≠a. Ya en las postrimer√≠as de la guerra Antonio consigui√≥, por fin, abandonar la cantera. Seg√ļn qued√≥ reflejado en su ficha de prisionero, entre el 11 de octubre y el 26 de noviembre de 1944 fue destinado al Baukommando, el comando de la construcci√≥n. No conocemos el trabajo concreto que realiz√≥, pero con toda probabilidad particip√≥ en las tareas de ampliaci√≥n del campo o bien en la finalizaci√≥n de infraestructuras inacabadas.

Tras este breve periodo fue enviado a Gusen. El subcampo, situado a cinco kil√≥metros, era conocido como el ¬ęmatadero de Mauthausen¬Ľ, ya que fue en √©l donde pereci√≥ la inmensa mayor√≠a de los espa√Īoles. En este punto existe un factor que nos genera gran confusi√≥n. En su ficha de prisionero de Mauthausen, los SS consignaron como destino ¬ęGusen Lungitz¬Ľ. Conocido como Gusen III, era un peque√Īo subcampo en el que subsist√≠an unos 300 deportados. Todos ellos repart√≠an su trabajo diario entre una panader√≠a y las f√°bricas subterr√°neas en que se constru√≠an aviones de guerra.

Sin embargo, en la ficha personal de Antonio que se archiv√≥ en Gusen no consta que trabajara en ninguno de estos lugares y s√≠ que form√≥ parte de dos kommandos del campo central de Gusen. Existen, por tanto, diversas posibilidades: la m√°s probable es que estuviera muy pocos d√≠as en Lungitz y que despu√©s fuera trasladado al campo central de Gusen; aunque no podemos descartar que permaneciera hasta el final de la guerra en Lungitz y desde all√≠ le desplazaran cada d√≠a a su lugar de trabajo. Lo que s√≠ sabemos con certeza son los nombres de los dos kommandos en los que estuvo: Schleppbahn (nombre que aparece tachado en su ficha de prisionero de Gusen) y Donaubruch. Uno de los mayores expertos en Gusen, el historiador austriaco Rudolf A. Haunschmied, interpreta estos datos de la siguiente manera: ¬ęTodo apunta a que primero trabaj√≥ en la Schleppbahn, la l√≠nea de ferrocarril de las SS que un√≠a Gusen con la estaci√≥n del pueblo de St. Georgen. Conociendo la formaci√≥n profesional de Antonio, es muy posible que le enviaran all√≠ por ser ferroviario. Esa l√≠nea llevaba operando desde marzo de 1943. Al aparecer tachado Schleppbahn, queda claro que ese fue su primer destino y que despu√©s le enviaron a Donaubruch. Este nombre, como tal, no consta de forma concreta en la documentaci√≥n que se conserva de la √©poca. Presumiblemente se trata de una peque√Īa cantera de piedra en la ribera del Danubio. All√≠ pudo trabajar en la propia cantera o en un ferrocarril de v√≠a estrecha que exist√≠a en la zona. Las SS operaban una gran cantidad de v√≠as f√©rreas en el complejo de Gusen¬Ľ. La tambi√©n historiadora austriaca Martha Gammer apunta otras hip√≥tesis: ¬ęDentro de la l√≠nea f√©rrea conocida como Schleppbahn, hab√≠a un grupo de prisioneros que trabajaba en la estaci√≥n de Lungitz. No podemos descartar que ese fuera su primer destino. En cuanto a Donaubruch, no est√° claro. Pudo ser un t√ļnel que los nazis quisieron construir entre Gusen III y Gusen II para establecer un enlace por ferrocarril. El proyecto se abandon√≥ al poco de empezar, o bien porque el terreno era m√°s duro de lo esperado o porque estimaron que no era necesario porque la l√≠nea f√©rrea existente discurr√≠a entre bosques y estaba relativamente a salvo de los bombardeos aliados¬Ľ.

¬°Por fin libre!

Las dudas existentes sobre su √ļltimo destino no nos permiten saber con absoluta seguridad donde encontr√≥ Antonio la ansiada libertad. Pudo ser uno de los primeros espa√Īoles en alcanzarla si se alojaba en las barracas de Gusen III (Lungitz). El pelot√≥n de soldados estadounidenses liderado por el sargento Kosiek se top√≥ con el peque√Īo subcampo de Lungitz nada m√°s iniciar su misi√≥n el 5 de mayo de 1945. No ser√≠a hasta unas horas m√°s tarde cuando se encontrar√≠a con el horror de Gusen y, finalmente, con Mauthausen.

Fuera en Lungitz o en el campo central de Gusen, Antonio no tuvo tiempo para grandes celebraciones. El caos y la violencia reinante tras la liberaci√≥n empuj√≥ a todos los espa√Īoles a dirigirse a pie hacia Mauthausen, donde sab√≠an que estaba el grueso de sus compatriotas. Antonio contaba all√≠ con grandes amigos a los que deseaba ver lo antes posible. Su estado f√≠sico era lamentable y apenas superaba los 40 kilos de peso. No hay constancia de que tuviera que ser ingresado en los hospitales de campa√Īa que levant√≥ el Ej√©rcito de EEUU para atender a los deportados.

El Murciano permaneci√≥ m√°s de 20 d√≠as en el campo. Mientras el resto de prisioneros regresaban como h√©roes a sus naciones de origen, los espa√Īoles no ten√≠an a d√≥nde ir. A finales de mayo las autoridades francesas, presionadas por sus deportados y por parte de su opini√≥n p√ļblica, acept√≥ acogerles en su territorio. En esos d√≠as, los republicanos fueron subidos a camiones del ej√©rcito estadounidense para ser, por fin, evacuados. El fot√≥grafo y exprisionero Francesc Boix tom√≥ varias im√°genes de ese momento. En una de ellas, se puede ver a Antonio junto a otros espa√Īoles, entre ellos, el que ser√≠a su gran amigo durante el resto de su vida, el alicantino Antonio Terres1. Todos ellos sonr√≠en y la mayor√≠a levanta el pu√Īo con orgullo. A√ļn cre√≠an que los Aliados acabar√≠an con la √ļltima dictadura fascista de Europa, la que lideraba Franco, y eso les permitir√≠a regresar a sus hogares.

Sin embargo su viaje finaliz√≥ en Par√≠s. Antonio, muy probablemente, vol√≥ hasta all√≠ desde el aeropuerto de la ciudad austriaca de Linz. En la capital francesa le trasladaron al centro de repatriaci√≥n ubicado en el lujoso Hotel Lutecia. El 29 de mayo rellen√≥ personalmente su ficha y, al d√≠a siguiente, se someti√≥ a un reconocimiento m√©dico. El doctor que realiz√≥ el chequeo anot√≥ que su estado f√≠sico no era ni bueno ni malo, sino ¬ęintermedio¬Ľ y que sufr√≠a una p√©rdida de peso global de ¬ęentre 5 y 9 kilos¬Ľ. Las autoridades francesas le entregaron finalmente su carta de repatriado con el n√ļmero 1309819.

Antonio pas√≥ algunas noches alojado en el Lutecia donde dispuso de una habitaci√≥n para √©l solo, una cama individual con s√°banas y ¬°un ba√Īo privado! Un lujo del que no disfrutaba desde hac√≠a m√°s de 9 a√Īos. Pasado unos breves d√≠as, los espa√Īoles que no ten√≠an familiares en Francia fueron repartidos entre localidades del cintur√≥n industrial de Par√≠s. El alcalde comunista de Ivry sur Seine se ofreci√≥ a acoger en su villa a 62 espa√Īoles. El Murciano y su amigo Antonio Terres formaron parte de este grupo, que qued√≥ alojado en una casa de acogida situada junto al Ayuntamiento. Durante nueve meses recibieron comida, ropa y algo de ayuda econ√≥mica por parte de las autoridades. Ni Antonio ni la mayor√≠a de sus compa√Īeros ten√≠an grandes conocimientos de franc√©s, por lo que una de las primeras cosas que intentaron es aprender la lengua de la naci√≥n que les hab√≠a dado cobijo. Poco a poco fueron encontrando trabajo pero su situaci√≥n se deterior√≥ en marzo de 1946, cuando se cerr√≥ la casa de acogida y se vieron, literalmente, en la calle.

El eterno exilio francés

Los espa√Īoles buscaron pensiones y hoteles de mala muerte en los que poder compartir habitaci√≥n. El Murciano lo hizo con otro de sus amigos deportado, Diego Ojeda. Junto a varios compa√Īeros eligieron un tugurio situado en el n√ļmero 5 de la calle Christophe Colomb de Ivry. Regentada por una familia de origen argelino, la pensi√≥n no ten√≠a ni siquiera nombre. Los humildes hu√©spedes contraven√≠an las normas de la casa y cocinaban a escondidas en las habitaciones, ayud√°ndose de peque√Īos infiernillos.

A finales de 1946 su amigo Antonio Terres se cas√≥ con Isabel S√°nchez, miembro de una familia que se exili√≥ antes de la guerra por motivos econ√≥micos. Casi 70 a√Īos despu√©s, ella relata con una sonrisa en la boca que en su boda estuvo el Murciano, pero que tambi√©n se colaron muchos otros deportados espa√Īoles que se dieron por invitados. ¬ęNo hab√≠amos preparado comida para tanta gente¬Ľ, recuerda Isabel.

Los dos Antonios formaron parte, desde el primer momento, de la Federación Nacional de Deportados y Patriotas Resistentes (FNDIPR). Se trataba de una de las asociaciones creadas por los antiguos prisioneros para defender sus derechos y mantener su lucha contra el franquismo.

En 1946 el Murciano solicit√≥ su carnet de deportado pol√≠tico a la FNDIRP. En la instancia consign√≥ como empleo ¬ęmanoeuvre¬Ľ y como domicilio el n√ļmero 2 de la Rue Victor Hugo. Curiosamente esa era la casa de los suegros de Antonio Terres y el lugar en el que √©l viv√≠a con su esposa. Isabel afirma que el Murciano nunca vivi√≥ all√≠ con ellos, por lo que es muy probable que diera esta direcci√≥n para garantizar que le llegara la correspondencia oficial. Parece claro, por tanto, que segu√≠a alojado en alguna humilde pensi√≥n y que se ganaba la vida como pe√≥n en alguna empresa de la zona.

En estos tiempos duros, Antonio ya hab√≠a recuperado una de sus grandes pasiones: la literatura. Comenz√≥ a copiar, de su pu√Īo y letra, obras de sus autores favoritos, entre los que destacan Gabriel y Gal√°n, Espronceda, Blasco Ib√°√Īez, Unamuno y P√≠o Baroja. Tambi√©n se atrevi√≥ a escribir algunos relatos y poemas. En mayo de 1947, coincidiendo con el segundo aniversario de su liberaci√≥n, expresaba su deseo por volver a su querida tierra murciana en ¬ęNostalgia¬Ľ; un texto que culminaba con estas palabras: ¬ęTierra idolatrada, ni el tiempo ni la distancia podr√°n hacer que te olvide y solo anhelo, aunque sea con mi cabeza plateada y mi cuerpo encorvado por el paso de los a√Īos, volver a esa tierra querida, delicioso pa√≠s, morir en ella y que mi cuerpo inerte duerma el sue√Īo eterno junto a mis muertos y a la sombra de tu gentil y bella torre¬Ľ.

1948 es un a√Īo importante para Antonio. En marzo recibi√≥ su primer carnet de identidad franc√©s con el n√ļmero 47AC18763 en el que se le distingu√≠a como ¬ęresidente privilegiado¬Ľ. Cambi√≥ de domicilio traslad√°ndose a otro hotel situado en el 22-24 del boulevard Paul Vaillant-Couturier. No sabemos en qu√© momento exactamente, Antonio se convirti√≥ en OS2 (obrero especializado categor√≠a 2). Comenz√≥ a trabajar en una empresa dedicada a la importaci√≥n de bananas desde Am√©rica, donde pasar√≠a el resto de su vida profesional.

A partir de diciembre de 1950, el Murciano frecuentaba el caf√© restaurante que hab√≠an abierto Antonio Terres y su esposa Isabel en el mismo boulevard. Era un lugar que, muy pronto, se convirti√≥ en punto de reuni√≥n para los deportados. Seg√ļn recuerda Isabel, su marido sacaba con frecuencia su viejo clarinete y sus amigos le acompa√Īaban entonando viejas melod√≠as.

Antonio Hern√°ndez manten√≠a un constante contacto por correo con su madre y sus hermanos, que permanec√≠an en Murcia. En sus cartas expresaba su deseo de regresar pero tem√≠a ser asesinado por los franquistas: ¬ęNo he hecho nada en Espa√Īa para que me acusen como a un criminal‚Ķ pero a lo mejor se meten conmigo¬Ľ, confesaba a su madre en el inicio de la d√©cada de los 50. Aunque su situaci√≥n econ√≥mica segu√≠a siendo muy dif√≠cil, enviaba paquetes de comida a sus familiares de Espa√Īa, donde la vida era todav√≠a m√°s dram√°tica.

En 1952 solicit√≥ la atribuci√≥n del t√≠tulo de deportado pol√≠tico al Gobierno franc√©s, que le fue otorgado el 16 de diciembre de 1955. Entonces recibi√≥ su carnet de deportado pol√≠tico con el n√ļmero 110118653. Unos meses despu√©s, el Gobierno franc√©s le indemniz√≥ a √©l y al resto de sus compa√Īeros por las penalidades sufridas como consecuencia de haber formado parte del ej√©rcito galo. Los soldados franceses ya hac√≠a a√Īos que hab√≠an percibido estas indemnizaciones. Ahora se hac√≠a justicia y los republicanos espa√Īoles ve√≠an reconocidos parte de sus derechos. Antonio cobr√≥ un cheque del Tesoro franc√©s por un importe de 62.400 francos. Las penurias hab√≠an quedado atr√°s; quince a√Īos despu√©s de la liberaci√≥n la democracia francesa agradec√≠a el sacrificio de los miles de espa√Īoles que combatieron contra los nazis.

Para rematar esta sustancial mejora, a finales de los a√Īos 50 se le concedi√≥ la nacionalidad francesa, momento en el que Antonio y muchos de sus compa√Īeros pensaron en viajar a Espa√Īa para reencontrarse con sus seres queridos. Cre√≠an que el pasaporte galo les servir√≠a de escudo contra cualquier tipo de represalia que quisiesen perpetrar contra ellos las autoridades franquistas. Antonio, a√ļn as√≠, no se atrevi√≥ a hacerlo hasta comienzos de los a√Īos 60. Un verano, decidi√≥ subirse al coche con su amigo Antonio Terres, que ya hab√≠a viajado a Espa√Īa el a√Īo anterior en compa√Ī√≠a de su esposa. Al llegar a la frontera, seg√ļn cuenta Isabel, se produjo una desagradable sorpresa: ¬ę Registraron el coche y no encontraron nada porque solo llev√°bamos ropa y cosas para comer. A Antonio le miraron los papeles y no le dijeron nada, pero al Murciano se lo llevaron a la oficina. Estuvo all√≠ dentro mucho tiempo. Nosotros est√°bamos muy asustados porque, por la forma en que se lo hab√≠an llevado, pens√°bamos que le iban a detener. Varias horas despu√©s le soltaron. Antonio conduc√≠a siempre con mucha calma, pero recuerdo que en cuanto su amigo entr√≥ en el coche, arranc√≥ a toda velocidad¬Ľ. Dos d√≠as despu√©s, el Murciano pudo conocer a sus sobrinos y abrazar a su madre y a sus hermanos. No lo hac√≠a desde el invierno de 1938.

A partir de entonces, Antonio Hern√°ndez pasaba los veranos en Murcia, junto a su hermana Amparo y sus sobrinos. Llegaba siempre cargado de regalos y gastaba mucho dinero en una Espa√Īa m√≠sera que segu√≠a viviendo una realidad en blanco y negro. En el camino desde Par√≠s se deten√≠a primero en Sig√ľenza y despu√©s en Madrid, en casa de su sobrino Pepe. Con los hijos de este, daba largos paseos por el barrio del Lucero y el paseo de Extremadura. De cuando en cuando hac√≠a una parada en un bar con grandes cristaleras llamado ¬ęGarc√≠a¬Ľ, donde ped√≠a un vino o una cerveza. Mientras disfrutaba de ese momento, Antonio no pod√≠a imaginar que su paso por el campo de concentraci√≥n y ese lugar estaban conectados por una triste historia. A menos de 10 metros de ese bar vivi√≥, hasta 1936, Jos√© Fontanet, el hombre del que Antonio hered√≥ el n√ļmero de prisionero 4.443 en Mauthausen.

Ya desde comienzos de los a√Īos 70, Antonio se hab√≠a jubilado e instalado en un peque√Īo apartamento individual en una residencia de Ivry, ¬ęFoyer Municipal de Retrait√©s Louis Bertrand¬Ľ. Los a√Īos pasaban pero nunca fall√≥ a su cita veraniega con su familia hasta que, a finales de los 80, sufri√≥ los primeros s√≠ntomas del Alzheimer. Sumergido en su propio mundo vivi√≥ los √ļltimos a√Īos de su vida, hasta que falleci√≥ el 15 de febrero de 1992 en el hospital Charles Foix de Ivry sur Seine.

Sus restos reposan junto a otros veteranos de guerra y deportados en el cementerio nuevo Gaston Monmousseau. En la lápida solo está grabado su apellido. Sin embargo, una vieja fotografía del joven carabinero Antonio Hernández recuerda que allí yace un murciano que sacrificó su salud, su familia y en definitiva la vida que le correspondía disfrutar, por combatir el fascismo y defender la libertad.


1Terres era m√ļsico, tocaba el clarinete y hab√≠a formado parte de la banda de prisioneros que interpretaba diversas canciones mientras los SS torturaban o ejecutaban a los deportados. M√°s informaci√≥n sobre √©l en la secci√≥n Nuestros Deportados.

Con la colaboración de l'Amicale française de Mauthausen y la Amical de Mauthausen y otros campos y de todas las víctimas del nazismo